jueves, 18 de junio de 2009

Creo que si los países ricos permiten el aborto, son los más pobres


El aborto empobrece a la gente desde el punto de vista espiritual; es la peor pobreza y la más difícil de superar. Cuando le dicen a la Madre Teresa que hay demasiadas criaturas en la India, ella responde: ¿Piensa usted que hay demasiadas flores en el campo? ¿Demasiadas estrellas en el cielo? Mire a esta niña, es portadora de la vida; ¿no es una maravilla? ¿Cómo no quererla? "Antes de hablar, es preciso que escuches, Dios habla en el silencio del corazón". El aborto mata la paz del mundo...Es el peor enemigo de la paz, porque si una madre es capaz de destruir a su propio hijo, ¿qué me impide matarte? ¿Qué te impide matarme? Ya no queda ningún impedimento. Por favor no matéis a los niños, yo los quiero. Con mucho gusto acepto todos los niños que morirían a causa del aborto. El aborto empobrece a la gente desde el punto de vista espiritual; es la peor pobreza y la más difícil de superarMuchos se manifiestan preocupadísimos por los niños de la India o por los de África, donde tantos mueren, sea por desnutrición, hambre o lo que fuera. Pero hay millones deliberadamente eliminados por el aborto. Creo que si los países ricos permiten el aborto, son los más pobres y necesitan que recemos por ellos porque han legalizado el homicidio. Jesús dijo: "El que recibe a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe." Al adoptar un niño, esas parejas reciben a Jesús; por el contrario, al abortar, rechazan a Jesús.
Madre Teresa, M.C., Discurso al recibir el Premio Nóbel de la Paz 1979

Declaración sobre el Anteproyecto de "Ley del aborto": Atentar contra la vida de los que van a nacer, convertido en "derecho" (17 de junio de 2009)


Declaración sobre el Anteproyecto de "Ley del aborto":
Atentar contra la vida de los que van a nacer, convertido en "derecho"

(17 de junio de 2009)

RESUMEN

Madrid, 18 de junio de 2009

La Comisión Permanente de la CEE ha aprobado una Declaración sobre el Anteproyecto de “Ley del aborto”. Los obispos, que en numerosas ocasiones han anunciado el Evangelio de la Vida y denunciado la cultura de la muerte, desean poner de relieve algunos aspectos del Anteproyecto en cuestión que, de llegar a convertirse en Ley, supondría un serio retroceso en la protección de la vida de los que van a nacer, un mayor abandono de las madres gestantes y, en definitiva, un daño muy serio para el bien común.

La Declaración, titulada Sobre el Anteproyecto de “Ley del aborto”: atentar contra la vida de los que van a nacer, convertido en “derecho”, puede consultarse íntegramente en www.conferenciaepiscopal.es

A continuación se ofrece un resumen periodístico, basado en los aspectos principales del texto aprobado por la Permanente:

I. La mera voluntad de la gestante anula el derecho a la vida del que va a nacer

El aspecto tal vez más sombrío del Anteproyecto es su pretensión de calificar el aborto como un derecho que habría de ser protegido por el Estado. El Anteproyecto establece un plazo de catorce semanas dentro del cual la voluntad de la madre se convierte en árbitro absoluto sobre la vida o la muerte del hijo que lleva en sus entrañas. Sin embargo, el derecho a la vida no es una concesión del Estado, es un derecho anterior al Estado mismo y éste tiene siempre la obligación de tutelarlo. En cambio carece de autoridad para establecer un plazo, dentro de cuyos límites la práctica del aborto dejaría de ser un atentado contra el derecho a la vida.

II. La salud como excusa para eliminar a los que van a nacer

La inclusión del aborto entre los medios supuestamente necesarios para cuidar la salud es de por sí una grave falsedad. Abortar nunca es curar, es siempre matar. Una auténtica política sanitaria debe tener en cuenta siempre la salud de la madre gestante, pero también la vida y la salud del niño que va a nacer.
La imposición del aborto procurado en el sistema sanitario como prestación asistencial para la salud bio-psico-social de la gestante, a la que ésta tendría un supuesto derecho, lleva consigo la transferencia de la obligatoriedad a los profesionales de la sanidad. De este modo queda abierta la posibilidad de que no se respete a quienes por muy justificados motivos de conciencia se nieguen a realizar abortos, cargándolos arbitrariamente con un supuesto deber e incluso con eventuales sanciones.
Es necesario reconocer y agradecer el valor mostrado por tantos ginecólogos y profesionales de la sanidad que, fieles a su vocación y al verdadero sentido de su trabajo, resisten presiones de todo tipo e incluso afrontan ciertas marginaciones con tal de servir siempre a la vida de cada ser humano.

III. Se niega o devalúa al ser humano para intentar justificar su eliminación

Sorprendentemente, el Anteproyecto no explica en ningún momento por qué fragmenta el tiempo de la gestación en tres períodos o plazos pretendidamente determinantes de diferentes tipos de trato del ser humano en gestación. Es necesario sostener la afirmación irracional de que durante algún tiempo determinado el ser vivo producto de la fecundación humana no sería un ser humano, porque sería muy duro reconocer que sí lo es y al mismo tiempo afirmar que se le puede quitar la vida simplemente porque así lo decide quien lo gesta. Sería tanto como reconocer que hay un derecho a matar a un inocente.

IV. No se apoya a la mujer para ahorrarle el trauma del aborto y sus graves secuelas

Este proyecto legal no manifiesta interés real por el bien de las mujeres tentadas de abortar y, en particular, de las más jóvenes. Se limita a despejarles el camino hacia el abismo moral y hacia el síndrome post-aborto.
Agradecemos la dedicación de tantas personas que, en un número cada vez mayor de instituciones eclesiales o civiles, se dedican a prestar su apoyo personal a las mujeres gestantes y reconocemos el valiente testimonio público de las mujeres víctimas del aborto, que ayudan a la sociedad a recapacitar sobre un camino de sufrimiento ya demasiado largo. Las mujeres que se encuentran en esta dolorosa situación encontrarán siempre en la Iglesia el hogar de la misericordia y el consuelo.

V. Privar de la vida a los que van a nacer no es algo privado

El Anteproyecto de Ley presenta el aborto como si fuera un asunto privado ligado prácticamente sólo a la decisión individual de la gestante. Pero eliminar una vida no es nunca un asunto meramente privado. Por el contrario, se trata de un acto de gran trascendencia pública. La vida de los que van a nacer es un fundamental elemento constitutivo del bien común que merece especial protección y promoción. Se debería avanzar en las políticas de protección de la maternidad/paternidad, muy retrasadas respecto a los países de nuestro entorno.

VI. El Estado impone a todos una determinada educación sexual

Se comete la injusticia de imponer una determinada educación moral sexual, que, además, por ser abortista y “de género”, tampoco será eficaz ni como verdadera educación ni como camino de prevención del aborto.
Es necesario permitir y promover que la sociedad desarrolle sus capacidades educativas y morales.

Conclusión: por el Pueblo de la Vida

El Evangelio de la vida proclama que cada ser humano que viene a este mundo no es ningún producto del azar ni de las leyes ciegas de la materia, sino un ser único, capaz de conocer y de amar a su Creador, precisamente porque Dios lo ha amado desde siempre por sí mismo. Cada ser humano es, por eso, un don sagrado para sus padres y para toda la sociedad. No ha de ser considerado jamás como un objeto subordinado al deseo de otras personas. Su vida no puede quedar al arbitrio de nadie, y menos del Estado, cuyo cometido más básico es precisamente garantizar el derecho de todos a la vida, como elemento fundamental del bien común.

Hablamos precisamente a favor de quienes tienen derecho a nacer y a ser acogidos por sus padres con amor; hablamos a favor de las madres, que tienen derecho a recibir el apoyo social y estatal necesario para evitar convertirse en víctimas del aborto; hablamos a favor de la libertad de los padres y de las escuelas que colaboran con ellos para dar a sus hijos una formación afectiva y sexual de acuerdo con unas convicciones morales que los preparen de verdad para ser padres y acoger el don de la vida; hablamos a favor de una sociedad que tiene derecho a contar con leyes justas que no confundan la injusticia con el derecho.

SIN PALABRAS

Exposición Historia do Convento do Rosario


Durante as festas patronais de Santa Isabel

Creer de otra manera - Andrés Torres Queiruga


A pasada semana saltaba ós medios de comunicación certa polémica sobre o teólogo galego Andrés Torres Queiruga. Nunha Igrexa na que estamos chamados a sumar e nunca a restar, a aportar e a contribuir á Evanxelización, a obra de Queiruga -dentro de tódolos aspectos cos que poidamos ou non estar dacordo- enriquece o panorama teolóxico, suxírenos, ábrenos puntos de mira e novos horizontes de inquedanzas. O seguinte texto pertence á súa obra "Creer de otra manera", e trata sobre as dificultades dunha lectura bíblica axeitada.

2. Los problemas derivados de una mala lectura de la Biblia


Por mor de la claridad, voy a distinguir los dos capítulos que me parecen las puertas fundamentales por donde se insinúan las más graves deformaciones de la fe en la cultura actual y donde continúan muchas veces alimentando su fuerza. La primera responde a una lectura no actualizada de la Biblia y de la tradición, que analizaré en este apartado. La segunda se refiere a una incorrecta asimilación de la nueva realidad cultural, y quedará para el siguiente.
2.1 La crítica bíblica y el desfase cultural de la teología
Marx dijo en su crítica a la Introducción a la Filosofía del Derecho de Hegel que la crítica religiosa es el comienzo de toda crítica. Pues bien, la crítica bíblica fue, a su vez, el comienzo de la crítica religiosa. Resulta bien conocido el episodio de Galileo, por lo que suponía de choque frontal con la nueva cultura científica. Pero más grave fue el impacto en sí mismo, cuando, a partir sobre todo de la crítica de Samuel Reimarus, apareció que los Evangelios, y con más razón la Biblia en su conjunto, no podían seguir siendo tomados a la letra. A pesar de las evidentes exageraciones, los argumentos acerca de las discrepancias internas y del carácter no "histórico" de muchos de los hechos narrados, así como del carácter de construcción teológica del conjunto, resultaban irrefutables-
Hoy son datos que no extrañan a ningún especialista e incluso podemos afirmar con Albert Schweitzer que esa empresa "representa lo más poderoso que jamás ha osado y realizado la reflexión religiosa". Pero en aquel tiempo el impacto fue tal, que muchos pensaron que el cristianismo estaba acabado, hasta el punto de que hubo muchos seminaristas que buscaron otro oficio. Lo grave es que esa impresión de derrota se hizo tan honda y generalizada, que creó una reacción defensiva en la conciencia eclesial, con el resultado bien conocido de una permanente resistencia a asimilar los nuevos datos y sacar honesta y limpiamente las consecuencias para una nueva lectura de las grandes verdades de la fe. La resistencia, curiosamente, fue primero protestante —pues la crítica parecía minar su principio fundamental de la sola Scriptura—, pero luego acabó siendo ante todo católica: los exegetas sufrieron muchas veces un auténtico martirio, que sólo terminó oficialmente —y no del todo— con el Vaticano II.
Si recuerdo esto, tan sabido, es porque constituye una clave decisiva para comprender el desfase cultural de la teología en la actualidad. Por dos motivos principales. Primero, los avances exegéticos se han producido con una enorme lentitud, de modo que la nueva lectura de la Biblia siguió en gran parte presa de la antigua mentalidad literalista. En segundo lugar, los logros reales apenas fueron asimilados por la reflexión teológica, no digamos ya por la conciencia general. Eso significaba de manera inevitable que, mientras la cultura occidental avanzaba decidida y, a pesar de sus fallos, sin vuelta posible por los nuevos caminos abiertos a partir del Renacimiento y de la Ilustración, la teología quedaba anclada en los viejos moldes tradicionales.
La consecuencia fue que, mientras el contexto cultural cambiaba radicalmente, la fe continuaba siendo comprendida y anunciada conforme a la letra del viejo texto. Hacia dentro de la iglesia, ese desfase supuso el ahogamiento sistemático de los intentos de actualización consecuente en la comprensión de la fe (aunque, por fortuna, los gérmenes nunca pudieron ser ahogados de todo y siguieron alimentando la vivencia y la esperanza de las minorías más despiertas). Hacia fuera era fatal que surgiese en muchos la incomprensión, la sensación de ver la fe como algo anticuado o incluso como reliquia inservible de un pasado muerto. El abandono del cristianismo por una parte muy importante de la cultura fue el resultado que aún hoy nos asombra ("asombra" en el doble sentido de admiración y de oscurecimiento del horizonte humano).
Como se ve, el diagnóstico no remite a cuestiones de detalle o a aspectos secundarios, sino a un movimiento que afecta al todo de la fe, llegando a las mismas raíces de su encarnación cultural. Por eso no sería bueno perderse en puntos particulares; se impone más bien poner al descubierto los pilares que sostienen la estructura de conjunto. Son ellos los que, en definitiva, marcan las pautas de la comprensión, configuran el imaginario colectivo y determinan el estilo de la vivencia.
Con lo cual ya se ve igualmente que no resulta posible una separación nítida entre las diversas cuestiones, pues todo está vinculado con todo: la exposición analítica resulta artificiosa, pero es necesaria para la claridad. Con todo, conviene no perder de vista que la inteligibilidad adecuada irá naciendo de la visión de conjunto.

Exposición da Historia do Convento do Rosario de San Sadurniño



Con motivo das vindeiras festas de Santa Isabel en San Sadurniño, poderemos visitar a segunda exposición que imos organizar. Este ano trataremos de achegarnos á historia do Convento do Rosario de San Sadurniño.

martes, 9 de junio de 2009

Tu Pan alimenta mi corazón

Domingo Solemnidad Corpus . Ciclo B
Ex 24, 3-8; Sal 115, 12-15; Hb 9, 11-15; Mc 14, 12-26

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Culminamos con la Solemnidad del Corpus Christi estos dos momentos del tiempo ordinario en el que celebramos dos grandes misterios de nuestra fe. Si el domingo pasado afirmábamos que creemos en un solo Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, hoy reafirmamos nuestra fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.

Jesucristo no nos ha abandonado, ha querido quedarse con nosotros, y lo ha hecho en la Eucaristía. Una presencia que va mucho más allá de lo meramente presencial. Una presencia que nos recuerda constantemente algo fundamental para nuestra vida. En la misa celebramos la muerte y resurrección del Señor, un hecho que se da por amor. Ya nos lo recuerda san Juan en su Evangelio: “tanto amó Dios al mundo que entregó la vida de su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16). Dios nos ha amado hasta el extremo, y en la Eucaristía celebramos el amor de Dios derramado sobre los hombres por medio del sacrificio de la cruz de Jesucristo. Dios se ha entregado a sí mismo por amor al hombre. Y esta entrega nos es algo sin más, tiene unas consecuencias para nosotros y nuestra vida. Porque a través de la entrega del Hijo, Dios nos ha asociado a su misma vida, es decir, quedamos todos unidos a Dios y estamos destinados a compartir la misma vida. Se ha creado una comunión entre Dios y nosotros que ya nada ni nadie la podrá romper.

Esto nos interpela a todos para que nuestro ser cristiano sea, a imagen de Jesucristo, una vida entregada por amor a Dios y a los hombres. Por eso, también el día de hoy nos recuerda, y así lo hace Cáritas, que cada uno de nosotros, desde el amor recibido de Dios, debemos ser cauces, a través de los cuales el amor de Dios hacia los hombres siga fluyendo. Se nos recuerda que el amor no es un añadido o postizo para nuestro testimonio cristiano, sino que es la esencia misma de nuestra vida. Ya lo dirá san Pablo en la primera carta a los corintios: podremos hacer maravillas pero, si no tenemos amor, somos nada. ¿Qué tendremos que cambiar de nuestra vida para que esto sea una realidad?

Buen domingo y buena semana.

Andrés Pérez, sacerdote Diócesis de Málaga

martes, 2 de junio de 2009

EN LA PAZ DEL SEÑOR



Rvdo. D. Ricardo Casal Polo


El sacerdote diocesano D. Ricardo Casal Polo

falleció esta madrugada en Ferrol tras una

larga enfermedad.


D. Ricardo nació en Lamas en el año 1932;

fue ordenado sacerdote en la

S. I. Catedral de Mondoñedo en 1959.


El funeral-entierro, presidido por el Sr. Obispo,

se celebrará mañana miércoles a las 16:30h.

en la parroquia de Lamas...



lunes, 1 de junio de 2009

Gran Vigilia de Oración por la Vida en Ferrol

FOTO: Diario de Ferrol


GRAN VIGILIA DE ORACIÓN

Cientos de fieles participaron en Ferrol



La Gran Vigilia de Oración por la Vida con María convocada por el Arciprestazgo de Ferrol congregó a numerosos fieles, que se acercaron en la tarde de ayer hasta la plaza de Amboage para participar en el acto. Los asistentes, que acudieron portando velas, quisieron así hacer una demostración de fe y dar testimonio de su devoción por la Virgen.

De esta plaza partió a las ocho de la tarde una nutrida procesión, a la cual seguiría una Eucaristía celebrada en la Concatedral de San Julián. Finalizada la misa, los asistentes volvieron a la plaza de Amboage para rezar juntos el Rosario por la Vida. La plegaria concluiría hacia las diez de la noche.

En este acto, celebrado bajo el lema “Bendita tú y bendito el fruto de tu vientre”, estuvieron representados diferentes agentes pastorales, entidades y asociaciones de fieles de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol.

Fuente: Diario de Ferrol, lunes 1 de junio de 2009


Extractos de la homilía pronunciada por D. Manuel Sánchez Monge

Concatedral de S. Julián, domingo 31 de mayo de 2009

"Con María, en el último día del mes de mayo, oramos por la vida. Ella es la verdadera "nueva vida", la madre de los vivientes. Ellas nos engendró a la vida de hijos de Dios con los dolores que compartió con su Hijo en el Calvario"

"Y oramos por la vida en la fiesta de Pentecostés, celebrando la venida del Espíritu Santo. En el Credo le proclamamos "Señor y dador de vida". Él rejuvenece constantemente a la Iglesia y la llena de vida con sus carismas y ministerios. Él ha constituido a Cristo Resucitado en "espíritu vivificante".

"La Iglesia, movida por la fuerza del Espíritu, hoy como ayer anuncia el "evangelio de la vida". La vida humana es un regalo de Dios. Nadie puede disponer de la vida de otro para no permitirle nacer o acortar sus días en la tierra. Defendamos la vida en condiciones dignas para todos, pero eso somos contrarios a la violencia doméstica y también al paro que están sufriendo muchas de nuestras familias hoy."

"Dios es el amigo de la vida. Así se ha definido él mismo en la Sagrada Escritura. Él quiere que vivamos felices en este mundo y nos llama a vivir eternamente con Él en el cielo."